
En 2007 la película brasileña Tropa de Elite, dirigida por José Padilha, se convirtió en un fenómeno social. El filme narraba las pericipecias de varios miembros del Botallón de Operaciones Policiales Especiales (BOPE) de la Policía Militar del Estado de Río de Janeiro. Este cuerpo policial aparecía idealizado como un grupo de hombres incorruptibles que luchaban contra el tráfico de drogas y la degradación del sistema. A pesar de ello, no se ocultaba la práctica sistemática de la tortura.
Inmediatamente, la película tuvo un eco impresionante dentro y fuera de las fronteras brasileñas. Los transistores de todo el país repetían incasables el Rap das Armas, banda sonora original que tuvo que ser sustituida por su cruda recreación de la violencia en las favelas. El capitán Nascimento, protagonista del fime, se convertía en una especie de héroe nacional de ficción, mientras que la revista cultural estadounidense Variety lo calificaba de "fascista".
Sea como fuere, hoy una imagen publicada por el diario O Globo vuelve a retrotraernos al vívido estupor que experimentamos muchos al contemplar la dura película. Los aguerridos integrantes del BOPE, con sus uniformes negros y armamento militar acaban de izar la bandera brasileña en lo que hasta hace poco era lugar de reunión de traficantes de drogas en la Rocinha 2, favela tristemente famosa por haber sido durante años epicentro de la violencia carioca.
Inmediatamente, la película tuvo un eco impresionante dentro y fuera de las fronteras brasileñas. Los transistores de todo el país repetían incasables el Rap das Armas, banda sonora original que tuvo que ser sustituida por su cruda recreación de la violencia en las favelas. El capitán Nascimento, protagonista del fime, se convertía en una especie de héroe nacional de ficción, mientras que la revista cultural estadounidense Variety lo calificaba de "fascista".
Sea como fuere, hoy una imagen publicada por el diario O Globo vuelve a retrotraernos al vívido estupor que experimentamos muchos al contemplar la dura película. Los aguerridos integrantes del BOPE, con sus uniformes negros y armamento militar acaban de izar la bandera brasileña en lo que hasta hace poco era lugar de reunión de traficantes de drogas en la Rocinha 2, favela tristemente famosa por haber sido durante años epicentro de la violencia carioca.
Con tal exaltación patriótica, el BOPE reafirma ante vecinos y delincuentes que ha llegado para quedarse. las reglas de juego en Río de Janeiro, por fin, parecen estár cambiando. Las autoridades han decidido establecer el Estado de Derecho en todo el territorio de la populosa ciudad. Brasil se despereza, sacudiéndose de encima la delincuencia organziada que le impedía acceder al status de potencia mundial.
También en México el presidente Felipe Calderón intentó hacer lo propio, aunque muchos piensan que en este caso el Estado no doblará el brazo del lumpen. Caso distinto es Colombia, que nadie sabe hacia dónde derivará tras el probable fin de la era Uribe.
Pero Brasil está dispuesta a quitarse de en medio cualquier problema que se le presente. Tiene su propio programa aeroespacial, ha forjado una alianza estratégica con Francia, impide que la Argentina de los K adopte posturas proteccionistas frente a la crisis,... La Republica Fedeirativa no tiene complejos, se sabe llamada a tener voz propia en el mundo. No en vano, el presidente Lula acaba de comunicar que no volverán a hacer caso a las recomendaciones del FMI, entre otras cosas, según dice, porque estos señores han demostrado tener poca idea de finanzas.
También España debería aprovechar que este país hermano, iberoamericano, que se apresta a enseñar español a sus hijos desde primaria, despegue de manera imparable. En España deberíamos ponernos con el portugués.

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